Para que la varita mágica tenga eficacia, es menester que esté preparada de cierto modo y consagrada convenientemente.
Debe ser de avellano y de un retoño del año en que se coge; ha de cortarse el primer miércoles de la Luna, entre las once y las doce de la noche, pronunciando las siguientes palabras y haciendo las señaladas cruces de bendición:
Agla On Tetragrammaton Abraxa per dominum nostrum fiat Deus flux unus tin tenebris trinus t.
El cuchillo que se emplee ha de ser nuevo y cortante por arriba, teniendo grabado en una de sus caras: ¡Vade retro, Satanás!; en la otra, entre dos estrellas de cinco puntas: Ammbarghemethomp, lo que en lenguaje místico quiere decir: Las potencias me obedecerán.
Cortada la varita de avellano, se consagra haciendo con ella tres cruces en el aire, mirando hacia el Norte, y se escribe en su corteza, con un punzón que no haya servido antes para ninguna obra, en la parte superior.
La consagración duraba siete días empezando por el de luna nueva.
El vaso de agua
Con un vaso lleno de agua se hacen ver los acontecimientos futuros de la siguiente manera:
El consultante prepara sobre una mesa un vaso lleno de agua, puesto sobre una servilleta triangular de inmaculada blancura, y en cada ángulo de la servilleta se deja encendida una vela de cera blanca, purificada y consagrada según el
ritual mágico.
Siete días antes, el consultante se dedicará a las purificaciones que ordena toda preparación evocatoria, y el último día ha de permanecer las veinticuatro horas en ayunas, encerrado en el más completo silencio y aislamiento, y entregado a honda meditación con la mente evocando las potencias favorables.
A continuación, y por la noche, a la hora y en el día correspondiente según las influencias planetarias, entrará en la habitación donde esté dispuesta la mesa con los cirios, la servilleta y el vaso de agua, se situará junto a la mesa y, cerrando los ojos, dirá con la cara vuelta hacia el Oriente:
Abraxa per nostrum, per nostrum abraxa, abraxa per nostrum.
Acto seguido mirará al agua en la que se dibujará la visión de lo que quiere saber. El vaso iluminado sugiere visiones del futuro.